
Viajera inamovible, en decalaje
sin cuerdas, sin seguros
que calmen miedos...Pienso...
en el vaiven de las olas
que me llevan y me devuelven
a la playa solitaria
donde no sirven compañas.
¡Si! por que en el decalaje
de este tránsito suspendido
lo mas facil es pensar...
en los tropiezos sucedidos
en las piedras que alguien movió
del margen del camino,
y culpabilizar al azar indómito.
Y en pleno decalaje interior
se suceden lágrimas y risas
solapandose en el intento
de apagar al contrario,
pero las dos, son bálsamo
utilizable y necesario
para la razón confundida.
La promiscuidad del sentir
ora calmo, ora sufriente
ora nihil, ora firme
ora estafado, ora feliz
ora resqebrajado,
hace que el decalaje, sea.
Pasará, caducará el decalaje
y las cuerdas, los seguros
los mosquetones volveran
a poner todo en su sitio
y si la montaña que toque
es dificil de escalar, no importa
en el empeño de hacer cima
habran llagas y sonrisas
las lágrimas curaran heridas
y el devastador decalaje
será... una agonía extinta.
¿Si?...¡Si!
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